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Disculpen las faltas o los errores de los colores. Lo revise unas cuantas veces y lo pasé por correctores, aún así, siempre se cuela alguna.

Puede que parezca algo aburrido el fic, pero solo hay que esperar al siguiente capitulo.

Si te gusta la forma de narrar, hazmelo saber, si no, tambien.

Digimon Feral Cap1 Ep3

Por fin llegamos al campamento y cruzamos el umbral de la muralla que separa el campo abierto del campamento. A través de sus calles, nos vamos cruzando con nuestros camaradas digimon, y de vez en cuando con otros entrenadores humanos. Muchos de los digimon se paran a saludar a Celan porque todos aquí le tenemos mucho aprecio, por algo es nuestro líder.</span>

Pasando por alado de una casa de ladrillo visto, me paro a pensar lo afortunado que soy de vivir en un lugar cómo este. Un sitio en el que todos se llevan bien, dónde los combates entre nosotros nunca acaban mal y nos sirven para prepararnos ante los digimon del otro lado de la valla. Nunca he ido muy lejos de ella, excepto cuando el campamento se desplaza o de para hacer alguna misión. Allí, hay por lo que me han contado los digimon salvajes, así es cómo los llaman, no se andan con rodeos y absorben a su enemigo sin reparo alguno.

Finalmente, llegamos ante una edificación de unas tres plantas que destaca por su tamaño y altura sobre el resto. Es el bloque más importante del campamento y monitoriza todo lo que ocurre en ella, esto salta a la vista simplemente observando la gran cantidad de cables que cuelgan de su fachada. Pero no sólo se encarga del control de la fortaleza ambulante, a su vez guarda en su interior nuestro objeto más preciado, el diginúcleo vacuna, una esfera que todos juramos proteger. Por el contrario, a pesar de todo el tiempo que llevo viviendo aquí, nunca he llegado a ver la esfera con mis propios ojos debido a que los digimon sin compañero cómo yo, tenemos prohibido entrar en este bloque sin permiso, y menos aún a su sala principal.

Dos grandes portones se abren de forma automática, y todo el grupo entra dentro, en cambio yo me quedo en el marco de la puerta con la cabeza agachada. No quiero enfadar a nadie entrando aquí sin permiso. Ryudamon es el primero que se da cuanta de mi prudencia y se dirige a Celan.

-Tsuguri, deja entrar al perro. No creo que vaya a hacer explotar medio mundo.

-Otra vez...-añade Dorumon para completar la frase-

Hablan de la vez que me apoyé donde no debía, y pulsé botones que tampoco debía… Aunque al final no ocurrió nada, fue motivo de sobra para mofas.

-Claro, pasa Garurumon. -me dice Celan-

Sin esperar a que cambiase de opinión, cruzo la puerta y vuelvo a unirme al grupo. Celan se dirige a un Datamon se encarga de todos los sistemas electrónicos del lugar.

-¿Algún mensaje del otro lado?

-Ninguno –Responde el robot con su voz electrónica.

-¿Cuánto hace ya del último?

-Dentro de poco hará un año.queda un rato callado, pensativo

-Sigue revisándolo a diario

-Sí

Veo cierta preocupación en la cara de Celan, y tengo la necesidad de saber que ocurre.

-¿Qué pasa?

-Hace tiempo intercambiábamos mensajes con nuestro mundo, pero ya no hay respuesta. Ni creo que la haya nunca, pues el último mensaje lo enviaron incompleto, y por lo que ponía no augura nada bueno.

-¿Que ponía?

Celan se muerde el labio inferior y coge aire para pensar, como si dudara entre contármelo o no.

-Eso es algo sobre lo que no te puedo hablar, es duro.

-Tengo ya casi un año, eso para un digimon es bastante, puedes contármelo.

-Bueno ya te lo contaré, ahora no es el mejor momento –Dice Celan, y en respuesta, asisto con la cabeza-

-Bueno, vayamos arriba.


Dicho esto. Nos dirigimos a la planta superior por una escalera que describe cierta curva, pero lo que me llama la atención de ella es la cantidad de cables que recorren las paredes de arriba abajo. Nunca he subido a estas escaleras ni a esta planta, es la primera vez por lo que todo me resulta nuevo.

Una vez arriba, Celan teclea un código en una consola y una puerta de hierro comienza a abrirse. Sé lo que hay detrás de esa puerta, es el diginúcleo.

Dorumon y Ryudamon esperan alado de la puerta, ni siquiera ellos van a entrar. Celan deja pasar únicamente Eva y a los otros dos humanos, y antes de que el los siguiera yo lo detengo. No pierdo nada por intentarlo.

-Tsuguri, déjame ver el núcleo, por favor. –Digo con la cabeza baja

-Sabes que no puedes. –Responde el muchacho sin mirarme, como diciendome algo muy obvio, pero no puedo evitar insistir. Ya se lo he preguntado en otras ocasiones, pero debo de aprovechar que estoy en este edificio.

-Sólo una vez… quiero saber cómo es.

-No insistas, aunque te deje ni cabes por la puerta, –interrumpe Dorumon-

-Me gustaría saber qué es lo que protejo con tanto anhelo. ¿Cómo proteger algo que desconozco?

Parece que he dado con las palabras adecuadas, que además son verdades como puños. Celan se lo está pensando, si la respuesta es “si”, seguro que este es un día que no olvidaré. Un minuto transcurre y Celan sigue pensativo. Finalmente, saca su digivice y me apunta con él, seguramente para mirar la ficha de mi especie, una de las utilidades de este aparto. Tras observarla un rato. me heca una pregunta levantando la cara de la pantalla:

-¿Eres vacuna o datos? –Me pregunta para así asegurarse.

-Vacuna.

-En ese caso está bien, pero sólo hoy. Tendrás que decrecer a otra etapa porque no cabes por la puerta, como dijo Dorumon

-¡Claro! -le respondo excitado-

He esperado este momento durante mucho tiempo. Me siento privilegiado por poder ver el núcleo algo que muy pocos han conseguido. Sin perder tiempo, me decido a decrecer a mi tercera etapa.

Decrecer es un proceso que requiere mucha concentración, puede que sea algo tan difícil cómo la evolución. Hay que estar totalmente relajado para deshacerse del exceso de datos y no esto nada fácil. Me han comentado, que esta capacidad la dominan muy pocos digimon, y aun menos digimons sin compañeros. El motivo por el que yo sé, se trata de que he tenido mucho tiempo para practicar y entrenar diferentes aspectos sobre este tema, demasiado tiempo libre, diría yo.

Finalmente cierro los ojos y siento que libero una cantidad de datos atroz. Al abrirlos, estos ahora se encuentran a un metro menos de altura. Mi cuerpo no tiene nada que ver con el gran digimon que era antes: Mi piel es escamosa en vez de peluda, por suerte un abrigo de piel me ayuda a esconderla además de darme calor y brindarme mis viejos colores azul y blanco. Tengo patas cortas y torpes, un puntiagudo cuerno se encuentra en mi frente; y de mis antiguos dientes ni rastro. Ahora soy un Gabumon, un digimon reptil, no me gusta nada esta etapa pero merece la pena hacer el esfuerzo para ver el nucleo.

Camino hacia la puerta detrás de Celan. A pesar de el largo tiempo total que he permanecido en esta etapa, tras haber sido Garurumon nunca me acostumbro a unas patas tan cortas y por ello el andar se me hace raro; aunque eso es lo de menos ahora.

Entramos en una sala redonda, no demasiado grande con unos cinco metros de radio, yo voy el ultimo. Una sensación extraña me recorre el cuerpo al instante de cruzar el umbral de la puerta: es una energía que me llena, a la vez puedo notar calor calándose dentro de mi cuerpo cómo si se tratase de algún tipo de radiación. Miro al frente buscando el causante de este fenómeno, pero el cuerpo de Celan aún me tapa la vista.

En este mundo, todo desprende energía y los digimon tenemos un sentido dedicado a percibirla. Pero lo que expulsa esa bola me abruma totalmente, de tal manera que sobrepasa todo lo que había conocido antes. Es sencillamente, sorprendente, ahora entiendo la devoción de todos por proteger este objeto.

-E-Está volando… -Tartamudea la chica recién llegada.

Lo que veo al dar unos pasos a la izquierda para asomarme, es indescriptible: Allí estaba, flotando justo en medio de la sala: una esfera color cyan. Su destello proyecta en las paredes reflejos característicos de los fondos de los lagos cuando el agua es traspasada por un rayo de luz deformando estos. La atmosfera de esta habitación, es sobrecogedora.

-Gabumon, el motivo por el que luchamos, es para proteger esto -Me comenta Celan, mientras yo aún seguía embobado con la esfera- Bueno, solucionemos esto

Celan camina hacia la esfera aunque yo prefiero no hacerlo. No sé si es por miedo o por otra cosa, pero algo en mi cuerpo me dice que no debo acercarme más.

El chico coloca la palma de su mano sobre el objeto, al instante las paredes de la sala se vuelven transparentes cómo si fuesen ventanas, dejando ver toda la fortaleza, con parte de su muralla destruido. De la esfera, se despliega una especie de teclado de pequeño tamaño, con botones planos que flotan en el aire.

-Ahora abriré el portal a nuestro mundo. Es tal la energía que se necesita, que el campamento se quedará unos días sin electricidad, y el portal se generará en un lugar aleatorio que esperemos que sea cerca. –Comenta Celan con sus manos sobre las teclas, pero sin apretar un botón, cómo esperando escuchar algo.

-¿Seguro que queréis marcharos? Dice Eva dirigiéndose a la muchacha. Este es un lugar único, casi con toda seguridad no podréis volver nunca más. –Habla sonriendo, con la intención de darle confianza- ¿Estás totalmente segura?

-Si… Quiero llevar a mi hermano a casa. –Responde ella en voz baja. Se la ve muy confusa, parece que no puede distinguir si está en un sueño o no. Eva ya me habló sobre su experiencia al llegar aquí por primera vez, y dijo que los mundos son tan diferentes, que los que llegan no saben si es real. Por lo que es totalmente comprensible que se muestre tan a la defensiva.

La esfera emite un resplandor que llena de luz la habitación en su totalidad.
-Listo -suspira Celan aliviado - ha funcionado.

-Donde va a aparecer?-Pregunta eva.

Celan suspira. Por su cara adivino que no será nada cerca.

-Detrás de las cordilleras exe.-Dice resignado.

-¿¿Tan lejos?? Está lejos incluso para ir volando.

-Hay un salto que os puede dejar a un par de kilómetros de allí

-En ese caso, perfecto.

 



 

En ese mismo momento, muy lejos de allí, un cúmulo de datos comienza a concentrarse en espiral alrededor de un punto. Dos digimon lo observan sorprendidos.

-¿Qué es eso? ¿Una puerta al otro lado? Impresionante, podemos cru... –Dice un raptil de piel roja, con una voz llena de energía, justo antes de que un segundo sujeto le interrumpiese.


-De ningún modo, ese mundo no es nuestro sitio, al igual que este no es el ellos. Sin duda han sido humanos quienes han utilizado nuestro diginúcleo para la puerta, por lo que no tardarán en llegar... Les haremos salir de nuestro mundo... ahora depende si ellos volverán vivos al suyo... –Le responde el otro digimon, con voz muy grave.

-Cómo mandes, llamaré a los demás.

 





Ya han pasado un par de horas desde que vi el núcleo, y aún sigue en mi interior una gran sensación de bienestar. Ahora me encuentro fuera del edificio principal, en una plaza redonda. En el centro de esta, se sostienen tres palos formando un una gran puerta gigante. Esta plaza siempre suele estar abarrotada, pero a estas horas de la mañana está desierta.

Eva y Celan preparan todo lo necesario para llevar a estos dos humanos hacia el portal, en este momento están hablando junto a los otros dos humanos a unos metros de distancia de nosotros. Hace rato que le insistí si les podría acompañar en esta misión, pero de nuevo Celan me lo negó sin poner una causa concreta. Casi todos los digimon preparados para luchar de este campamento han luchado alguna vez a su lado, yo entro en esa excepción, y no por falta de insistencial. Es una pena despedirme de aquella humana de esta manera así, sin disculparme por haberla asustado... me hubiese gustado llegar a ser amigos.

Los digimon nos encontramos descansando aparte, comiendo algo mientras que charlamos. Dorumon me habla sobre un combate que ha tenido uno de estos días, y yo le escucho con detenimiento. “Estar allí hubiera sido genial”, le digo una y otra vez mientras que me relataba la historia, hasta que él me responde que intente convencer a Celan una última vez.

Camino hacia los chicos, que están discutiendo a solas, apoyados en una pared de un edificio de madera. No me parece buena idea interrumpirles, por lo que me espero a que terminen.

-¿Porqué no le dejas venir? Se le ve con bastantes ganas. Es bueno para su nivel -dice Eva. No tengo ni idea de qué hablan.

-Él es débil, bastante. -responde Celan en su conversación.

-¿Débil? –exclama extrañada-. ¿Lo dices en serio? En los entrenamientos no tiene rival. Es más, derrotó a mi Dorumon siendo Dorugamon en la arena, y hazme caso que eso no es fácil. Desde ese día no se le quita la tontería. – Y suelta una pequeña carcajada. Me doy cuenta de quién del que están hablando soy yo, y retrocedo unos pasos para pegarme a una viga de madera, que sobresale de la estructura. Aún no se han dado cuenta de que estoy allí, puede que sea debido a mi pequeño tamaño, siendo Gabumon.

-No me refiero a ese tipo de debilidad. Si no a la mental; apenas ha salido de aquí, y en su vida se ha alejado más de dos kilómetros del campamento. Fuera todo es diferente que en una arena con reglas.

-Creo que ese es motivo de más por el que debería venir. Nos acompañan Parnamon, Ryudamon y Dorumon, por lo que no le va a pasar nada.

Celan parece pensativo, mirando al frente. Eva, quien le miraba a la cara, desvía también la vista a ninguna parte.

-Creo que lo proteges demasiado,-Dice Eva con voz tranquila-. no le tendrías que dar tanta importancia a lo que ponía en ese mensaje. Dentro de poco, hará un año desde que ese digimon llegó, y creo que ya es hora de que conozca cosas nuevas. Además, a la zona que vamos es un sitio bastante tranquilo y pacífico. Se lleva muy bien con nuestros digis, deja que compartan aventuras –Insiste, volviendo la cara hacia él. Estoy confuso, no entiendo nada de lo que dicen. Dicen que hará un año desde que llegé aquí, ¿pero de donde? Es imposible, yo nací aquí. Intento recordar mis primeros días de vida.

-De acuerdo, le vendrá bien. Voy a decírselo. –Responde Celan. No tengo tiempo para pensar, pues parece que Celan se dispone a incorporarse. Vuelvo apresuradamente junto a los digimons, y me preparo para responderle como si no hubiese ocurrido nada.

Celan se me acerca para hablarme, pero desde el final de la plaza hace aparición otro miembro de alas doradas, un humano, algo más alto que Celan.

Este ser del otro lado de la frontera, se acerca caminando con paso firme con unas  gruesas botas de cuero. Viste pantalones verdes con muchos bolsillos. Tiene manchas marrones diferentes tonos, como queriendo imitar los colores de la naturaleza y así camuflarse. De torso para arriba lleva una chaqueta con los mismos motivos verdosos, sobre su cadera, un cinturón lo bastante fuerte cómo para sujetar una cantimplora, brújula, cuchillo y otros objetos de supervivencia. 

 Es algo más alto cque Celan pero igual de delgado. Tiene el pelo castaño casi negro, tan largo que le cuelga más abajo que los hombros. Lo lleva sujetado por un pañuelo marrón con motivos blancos en la frente,  y encima de este porta unas gafas de protección con cristal amarillo. Casi siempre suele llevar una máscara metálica que le cubre la mitad de la cara y, por lo tanto tapa cualquier expresión de su rostro, como es este caso.

Se trata de Ethan, otro de los humanos que lleva la fortaleza. Apenas lo conozco de vista, pues pasa la mayor parte del tiempo fuera del campamento. Viene a por provisiones, que se las cede Celan creándolas con el núcleo.

He escuchado muchas historias acerca de las aventuras de los humanos, pero concretamente a este, casi únicamente lo conozco por estos relatos a diferencia de Celan y Eva que, son amigos míos. Por lo poco que lo conozco, me cae algo mal por su bordería y prepotencia, la demuestra cuando me dirijo hacia él y pasa de mí de mí cómo si yo fuera alguna clase de chusma. En cambio, le cae muy bien a los demás humanos y digimons, y se muestra simpático con todos, parece que me tiene algún tipo de manía y no sé porqué.

Casi toda la fortaleza le consideran cómo otro héroe, como lo son Eva y Celan y dicen varias cosas curiosas de él. Es el único humano que lucha directamente contra digimons, sólo con la ayuda de su armamento. También me enteré que acabó con un grupo de seis champion el solo, personalmente, no sé si creérmelo.

Sus armas principales son dos, una de ellas es un largo cuchillo  que  podría considerarse por su tamaño una espada. Lo transporta en la espalda gracias a una funda de tela negra. Esta gran navaja no es un cuchillo normal, a la hora del combate su filo resplandece con un translúcido y fino resplandor azul, que potencia su poder cortante considerablemente gracias a energía digital, sin él, esta hoja sería totalmente inutil contra la dura piel de cualquier digimon. Y la segunda arma es algo totalmente desconocido para mí, nunca lo he visto en funcionamiento, es un extraño palo poco mas largo del tamaño de un brazo humano, con partes de madera y otras metalicas.Dicen que dispara proyectiles

Ethan termina por llegar junto al grupo de humanos, y comienzan a hablar. Hablan tranquilamente, pero al cabo la conversación empieza a caldearse un poco, para tornarse en discusión, diciendo cosas cómo "No puedes desobedecer lo que ponía en esa carta" por una parte, y "Esta es mi campamento, son mis digimons y yo sé cómo protegerlos" por otra. No puedo evitar acercarme para ver si puedo calmar un poco la cosa, pero al instante de preguntar qué es lo que pasa, Ethan dirige su vista hacia mí.

-Esto no es asunto tuyo, Nito. -Me dice imperativamente, para marcharse justo despues.

Debido a que en esta ciudad hay varios digimon de la misma especie, cada vez que uno entra se le asigna un nombre a modo de apellido, con el fin de evitar confusiones. Ethan ha llamado Nito, y es correcto, ese es mi nombre. Pero él  sabe perfectamente que prefiero mi nombre de especie, y aun sabiéndolo, él lo ha hecho, seguramente por fastidiar.

Retrocedo a la esquina de la plaza, al lugar en el que estaba antes junto a los digimon de Eva. Al poco tiempo, Celan me llama.

-Nito -Al instante de decirme esto le frunzo el ceño, el me entenderá lo que quiero decirle.- digo... Gabumon, quiero comentarte una cosa.

-Cuenta -le respondo interesado tras acercarme, como si no supiese lo que me iba a preguntar -

-¿Querrías venirte con nosotros a acompañar a estos humanos?

-Por supuesto -grito entusiasmado, -

Me agrada saber que cuentan conmigo, y que no soy "uno mas" en la fortaleza, no puedo esperar para marcharnos.

Celan nos deja un tiempo para prepararnos para tan esperada aventura. Aprobecho para ir al monte ubicado en la periferia de la fortaleza, lugar de ocio propio y en el que paso la mayor parte del tiempo. Una vez allí, escarbo en la tierra desenterrando algunos objetos, que yo mismo he ido escondiendo aquí. Recojo un artilugio con forma de pulsera, y me lo ato en la muñeca. Después, vuelvo a toda prisa al lugar de reunión, temeroso de que se marchen sin mí.

A la media hora de estar todos preparados en la agradable plaza.  nos dirigimos a una puerta en el centro de esta, de la que está únicamente presente el marco de unos 4 metros de altura, que aparentemente no conduce a ninguna parte. Este marco, se trata de un "salto" formas de desplazarse de un punto a otro del digimundo de manera instantánea. He visto a muchos entrar y salir de él pero esta es la primera vez que yo lo hago y la verdad que tengo curiosidad por hacerlo. Aunque antes de traspasarla Celan nos dedica unas advertencias cómo buen líder que es.

-Hablo sobre todo para ustedes dos -comunica a los dos humanos nuevos, pero después me desvía la mirada hacia a mí- aunque también veo conveniente que escuchéis el resto del grupo. Este portal nos llevará muy lejos de aquí, pero el principal problema no es el viaje de ida, si no el de vuelta. ¿Qué significa esto? pues que no nos podremos separar en ningún momento. Cada portal solo se puede mantener abiertod durante cierto tiempo ¿Entendido?

Todos asistimos al mismo tiempo, menos los otros digimon, que ya conocen el funcionamiento de la puerta de sobra.

-El portal al mundo humano se está formando en este momento, por lo que sabemos aquel lugar es pacifico por lo que no habrá demasiados digimon peligrosos. –Dice tranquilo para calmarnos-. Una ultima cosa, si por lo que sea alguien se aleja,: -Celan sube algo el tono, y se asegura que todos estamos escuchando- tenemos que volver antes de anochezca.¿Todo claro?

-¡Sí! -Grito motivado pensando que todos iban a hacer lo mismo,  quedándome yo solo cómo un estupido-

Decir esto, dorumon se dirige hacia mí.

-No sé para que tanto entusiasmo, yo estoy harto de ir de aquí para allá. Un descansito no vendría mal... -su ultima palabra se alarga interminablemente dentro de un bostezo, en el que enseña sus diminutos dientes.- Bueno.. ¡Si vamos a hacer algo hagámoslo ya! mientras antes empecemos antes acabamos... -Dice metiendo prisa. Está muy tranquilo y confiado, pues el está constantemente viajando de un sitio a otro.

-Venga vamos... -suspira Eva , mientras se queda mirando a Ryudamon- Ryuda, has luchado mucho y estás algo herido,  no te vendría mal descansar. ¿No te importa quedarte aquí verdad?

-¡No es justo! -Se queja Dorumon, pues el tambien quiere quedase aquí. Eva no escucha sus lamentos-

Ryudamon le responde a Eva usando cierto tono sarcástico.

-Va a ser un sacrificio quedarme aquí sin hacer ABSOLUTAMENTE nada,-Dice sonriéndo- mientras que vosotros camináis kilómetros a pie. Bueno, que os vaya bien, recuerden que esto me duele mas a mi que a vosotros.¡hasta luego! –exclama Ryudamon girándose mientras se va corriendo, a hacer quién sabe qué.

Dicho esto, Celan teclea algo en su digivice y el interior del gran marco se rellena con una cascada de agua totalmente azul y opaca, que no deja ver nada al otro lado.

-bueno, ya va siendo hora de sacar a cierto bichejo para suplantar la pérdida.-Dice tsguri-

Celan levanta su digivice, y de su pantalla sale un rayo que choca con el suelo. En ese mismo lugar se genera un digimon. El suele siempre viajar ahí dentro y solo sale en misiones. No sé exactamente lo que se siente estando ahí dentro pero, no me gustaría hacerlo.

Este digimon se trata de otro lagarto de color naranja, de mi misma altura siendo Gabumon; se trata de Agumon.

Ya estamos todos listos para marcharnos y el portal se activa. Todo el grupo nos adentramos en el portal, directos a una pequeña aventura perfecta para matar el tiempo en una larga y aburrida tarde.

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