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ATENCIÓN: rastreo de copias <-- Capítulo II / Wattpad

Arkadius V reclutó tres servidores al principio, uno para cada plano del que se encargaba: Bakemon extrae los espíritus, Ogremon se encarga de los cuerpos y Keramon, de las mentes.

Cuatro son mejor que dos 

Cualquier sorpresa era una minucia comparada con la aparición del espíritu de Veras en la cumbre de la montaña, el ser malicioso no llevaba buen augurio, menos en la compañía de Bakemon, el mismo que le arrebató el espíritu al chico. Lord K miraba al sujeto, tenía los puños apretados por lo que le hizo a Woodmon y trataba de contenerse de cualquier forma, Ecliptamon sentía su dolor e intentó calmarle en silencio mientras Amphiremon y su aliado enfrentaban con sus miradas a los invasores.

— ¡¿Qué pretenden?! —Gritó Amphiremon, mostrando su puño.

Nada, nada bueno, para ser exacto. ¿Y ustedes? Imagino que, como valientes que son, tratarán de defender su territorio —contestó Veras espiritual.

—Ghhh... —Veras corporal estaba atónito—. No somos tan...

Predecibles, lo sé.

—"¡Es el colmo, lee mis...!"

— ¿Pensamientos? ¡Por supuesto, si soy parte de ti! —La copia espiritual de Veras se burló.

— ¡Agh, cállate! —Veras estaba montado en cólera, se lanzó a su contraparte y le arrojó un gancho al hígado, creyendo que le afectaría. Sin embargo, sólo lo atravesó.

—Veras, es inútil, ¡en el Digimundo es imposible dañar a tus copias como si fueran digimon! —Le dijo Lord K, tenía la voz tensa.

Con la desventaja al descubierto, la copia espiritual devolvió la ofensiva con un cabezazo que sí fue efectivo en el cuerpo de Veras. Bakemon se rio con la escena, ganándose un sacudón del compinche espiritual. Amphiremon intervino, lanzando un lengüetazo para apartar a la copia maligna y fue a ver qué tan afectado estaba su compañero humano.

—Pero qué golpe... ¿te sientes bien? —Miró a Veras y detalló un moretón instantáneo en la frente.

—Aghhh... ¡tenía que ser yo! ¡Soy un cabeza dura! —Estaba mareado, se mantenía consciente de cualquier modo, no esperaba a ser tan fuerte consigo mismo—. Para ser una copia espiritual, es muy sólido.

Y eso no es nada... Arkadius V me dio un poder especial que no puedes imaginar. ¡Prepárate! —El ser maligno levantó sus brazos y volvió su mirada al cielo naranja, en cuestión de minutos se tornó en un rojo escarlata y los vientos aparecieron.

Ecliptamon presentía lo que pasaba, el dominio de Veras espiritual perturbó a los presentes y por esa razón saltó de los hombros de Lord K para enfrentarlo. Amphiremon arrojó su sombrero en un intento por atraparlo.

— ¡Aguarda, no podrás hacerle frente!

—No puedo, Amphiremon, ¡intentará algo con los astros, lo sé! —Entonces, el pequeño tiburón se posó frente a Veras espiritual y le arrojó un coletazo, hiriéndolo un poco.

Qué inútil, a pesar de ser un aprendiz de Lord K te hace falta mucho para alcanzar mi nivel. ¡Bakemon, aléjalo ahora!

— ¡De inmediato! —El secuaz fantasma reveló sus garras y apresó a Ecliptamon, causándole daño al instante—. ¡Garra tenebrosa!

— ¡Aaargh! ¡Altooo! —Gritó el digimon, sentía que le iban a atravesar de un apretón. Agitó su cola y accionó su hélice para tajar al fantasma—. ¡Suéltame... ahora!

Lord K no resistía más, su aliado estaba en serios problemas y ya era demasiada amenaza lo que Veras espiritual tenía en mente. Decidió atacar al digimon fantasma, enfrentarlo con sus propias manos, no iba a permitir una muerte más. Veras y Amphiremon se miraron decididos, tenían que actuar de inmediato, fue cuando juntaron sus manos... para su sorpresa, nada sucedió.

— ¡¿Qué sucede?! ¡Deberíamos unirnos! —Amphiremon estaba asustado, el poder del viento no favorecía el momento.

—Maldita sea, ¡el guante no funciona! ¡Algo impide que haya Linkvolution! —Veras fruncía la mordida, no encontraba explicación alguna.

Lord K enfrentó con valentía a Bakemon, quien soltó a Ecliptamon poco después. El tiburón púrpura estaba muy lastimado pero con suerte de estar vivo, seguramente Arkadius V había equipado a sus esbirros con más poder para que lograran sus cometidos. Bakemon los miró con desdén, intentó liarse con el activador y su digimon en una riña personal, apartándose de Veras espiritual para que terminara su labor.

Éste último se reía a carcajadas, provocando que el clima arreciara y comenzara a llover. Su energía formó un aura amarillento a su alrededor y comenzó a llamar espíritus caídos de digimon que Arkadius V había cazado, aquellos que se resistieron a seguirle.

Su fin está cerca, prometo que estaré tras de ustedes si sobreviven a esta oleada. Ya que no pudieron digievolucionar, será sencillo acabarlos —con estas palabras, la copia espiritual se mezcló con la tormenta y dejó atrás a Bakemon.

— ¡Aguarda, tienes que volver conmigo, idiota! —Gritó Veras sin tener respuesta, el clima evitaba cualquier comunicación y develó una horda de espíritus digitales, entre ellos el de Ogremon.

Mientras esto ocurría, Lord K escudaba a Ecliptamon de Bakemon con una serie de movimientos de lucha. Su carácter recordaba en parte al de un karateca. Bakemon se sentía presionado y olvidó su entorno, estaba enfocado en derrotar al activador y terminar con lo que empezó.

—Me han dicho que te dedicas a conducir, ¿eh? ¿Qué se siente ser controlado por alguien que te hace la vida imposible? —Con esto, Lord K causó dudas al fantasma.

— ¿Ah? E-eso no te importa... ¡mejor ríndete o iré por tu espíritu! —Bakemon arremetió y Lord K lo bloqueó con sus brazos en "x".

—Ni te molestes, te costará obtener parte de mí. ¡Ecliptamon, es tu turno! —Avisó el activador, reteniendo al digimon fantasma. Entonces, Ecliptamon asintió y con sus fuerzas reservadas concentró un enjambre de estrellas que bajaron pronto del firmamento, convirtiéndolas en un cometa inmenso.

— ¡Aaaaaaaaaaaaaaah, Efecto Galaxia! —Y en un lanzamiento, el tiburón púrpura arrojó su ataque a Bakemon para vencerlo, aunque sólo logró espantarlo y las estrellas conglomeradas por poco alcanzaron a Lord K. Poco después, ninguno supo del paradero del fantasma.

Por otro lado, el ejército de espíritus digimon caídos acorraló a Amphiremon y a Veras, que aún no podían conectarse en la digievolución. El D-Glove avisó de los implicados, describiéndolos como los primeros digimon compañeros de un equipo pionero de ocho elegidos. Todos los atacantes estaban penando y se rehusaron a servir a Arkadius, por lo que fueron ultimados tras su desgarradora separación de sus compañeros humanos, fallecidos algunos años atrás, razón por la que no escuchaban a nadie y consideraban a cualquier extraño que viesen como su peor enemigo, como era el caso. Sólo dos de ellos eran de etapa mega, el resto quedó en la etapa ultra pero conservaban su poder.

El clima seguía agreste, bloqueaba por completo el contacto vocal entre los afectados, lo único posible era estar atento a cualquier movimiento en la borrasca. Los nueve espíritus errantes arremetieron contra Amphiremon, usando sus ataques insignia. El anfibio de fuego tenía pocas oportunidades de salir vivo si se dejaba alcanzar, incluso la cúspide de la montaña se desmoronaba progresivamente con cada impacto. Uno de los más rudos, Wargreymon, mantenía su ofensiva por medio del Dramon Killer, enceguecido y respaldado por los demás espíritus.

Lord K y Ecliptamon se acercaban a duras penas, la corriente energética irradiada por los enfurecidos seres no les permitía seguir. Megakabuterimon y Zudomon bloqueaban a distancia, Lilimon y MagnaAngemon conservaban la intensidad de los ataques con sus propias manos. Todo parecía perdido para la copia corporal y su aliado, quienes se defendían huyendo en círculos.

Sin embargo, sin que se dieran cuenta, unas flechas surcaron el terreno en dirección del viento, golpeando a los espíritus frenéticos. Fue así como uno por uno dejaron de atacar a Veras y a Amphiremon, además de aligerar el poder de las corrientes. Una figura femenina se reveló entre los vientos que se disiparon gradualmente y sorprendió a los presentes.

Oigan, ¿están heridos? ¿Qué pasó con ustedes? —Preguntó una voz con carácter fuerte, sin pasar a ser grave. El aspecto de la extraña dejó a todos con la boca abierta.

La muchacha tenía una marca de dos cuñas que formaban una cruz en su mano derecha, llevaba una coleta de cabello corto y castaño, un par de ojos violeta, tez morena y figura atlética. No era más alta que Veras, además de que su postura era seria y poco gentil. Un halo de luz verdosa la cubría, algo parecido al destello blanco que Veras despidió cuando digievolucionó.

Digan algo, no se queden callados como lápidas —alegó la chica, luego miró a Lord K—. Señor, ¿está bien? El D-Glove me advirtió del problema y vine lo más pronto que pude.

Tara, qué bueno que estás aquí... me encuentro bien pero Ecliptamon se agotó al ayudarnos contra Bakemon y la copia espiritual de Veras.

— ¿Ah, sí? ¿Y qué hay de ellos? —Señalando al chico y a su digimon.

—Hmmmm... eso lo veremos en cuanto pase el efecto de la borrasca. Si no hubiera sido por tus flechas de bloqueo, posiblemente los espíritus errantes los hubieran destruido.

La tormenta cesó, el cielo recuperó su color habitual y el desastre de aquella batalla fue lo primero que se vio. El plan de Veras espiritual no surtió efecto por completo pero asustó por completo a la copia corporal de Veras. Cada ser errático desapareció lentamente, sin saber si estaba acabado o si volvería. Los cráteres de la lucha eran profundos, marcaron un rastro de sufrimiento en el terreno, sin contar con el mal momento vivido por cada uno de los involucrados. En las ruinas de la cabaña lo único que quedó en pie fueron los tronquitos de la mesa central, Tara se acuclilló para tomar un respiro.

—Hubiera hecho más por ustedes... pero tuve que correr... mi digievolución no es duradera sin... mi copia corporal... —confesó Tara. Su aspecto volvió a la normalidad y la corriente de digicode que contenía se separó de ella, creando a su digimon acompañante—. Afortunadamente, Jewelmon está a mi lado.

A diferencia de Amphiremon, Jewelmon era más bajita para estar en etapa campeón: se trataba de una criatura felina, de pelaje grisáceo y con brazaletes adornados con piedras preciosas. Llevaba un set de arco y flechas, lo que explicó el hecho de que Tara fuera capaz de arrojarlas a los errantes. Veras vio unos cuantos pelos de la digimon y los tocó para obtener detalles.

Mientras tanto, Lord K resguardaba a Ecliptamon en sus brazos, apenas hablaba.

—Ese fantasma... era más malvado de... lo esperado...

—Sí, Arkadius no perdió su tiempo reclutándolo, ¿pero cómo fue capaz de corromper la copia espiritual de Veras?

—No lo sé, Lord K —musitó Veras—. Estoy preocupado por no poder recuperarla.

—Ánimo, no será la última vez que lo veas... además, Arkadius debe de estar maquinando otros planes, ¿eh? —Amphiremon palmeó la espalda de su colega.

—Tara, ¿también crees que encontraremos pronto tu copia corporal? —Le preguntó Jewelmon.

—No lo dudo, sólo necesito ser paciente —respondió la chica, mirando de reojo a Veras y Amphiremon.

El panorama era desolado en la cima de la montaña, el incidente causó que el terreno quedara estéril. El bosque circundante fue reducido a suspiros y los digimon que lo habitaban perecieron. Algunos agonizaban en el único lugar que fue un verdadero refugio para ellos. Algo más que mantuvo reflexionando a los presentes era la fallida Linkvolution de Veras, ¿tuvo que ver con la aparición de su copia espiritual? Eso fue lo que primero pensó Lord K, pero dejó de analizarlo para preocuparse más por el estado de los chicos y sus compañeros digitales.

Veras se levantó de su tronco y se alejó un poco, atrayendo la atención de Tara, quien le siguió. Jewelmon y Amphiremon iban a seguirlos pero una seña de Lord K les avisó para quedarse, seguro necesitaban digerir el asunto. El muchacho se dirigió al borde filoso de la cúspide, resultado del intenso encuentro previo.

—"Creo que tardaré una eternidad en recuperar mis copias... Verme como un maleante destruyendo lo poco que quedaba a salvo en el Digimundo... fue terrible. ¡Y mi mente está en quién sabe dónde, no lo soporto!" —frunció los puños y la mordida, estaba resentido.

—Eh... disculpa... —Tara puso una mano en su hombro, haciéndolo reaccionar violentamente.

— ¡¿Qué quieres?! ¡No intentes animarme!

El acto enfadado molestó a la chica, quien le respondió con una bofetada. Tal muestra de rechazo abrió los ojos de Veras, una vez más. Asombrado y enojado, Amphiremon reclamó a Tara por lo sucedido.

— ¡Esa no era la forma de defenderse, niñita!

—No te entrometas, viste muy bien cómo me respondió. No le permitiré a un novato que me levante la voz —Tara contestó con seriedad, Amphiremon se mantuvo a raya.

Es mejor que la dejes, Tara no lo parece pero es muy sensible y es difícil tratar con ella si le contestas mal —Jewelmon le aconsejó a Amphiremon, cerca de tocarlo, entonces él se alejó.

No me toques, es por tu bien —aclaró.

Lord K miraba a los dos jóvenes a lo lejos, prácticamente entrados en discusión. Estaba preocupado por su carácter chocante.

—"Tal vez no fue buena idea que se encontraran en estas circunstancias... si las cosas no cambian, tendré que hacerles un alto y espero no tener que llegar a tal extremo" —reflexionaba mientras que veía cómo terminaba la discusión.

Veras se frotó con el D-Glove, estaba peor de ofendido y sabía que no era correcto responder con un golpe, aunque tuviera las ganas. Por esa razón le dio la espalda.

—No sabes quién soy, no te aproveches de eso para volverme a golpear... de ti me esperaba la tontería motivacional.

— ¡Pero qué retrasado! ¡Sólo quería animarte, no fue mi culpa que no pudieras digievolucionar! Les salvé la vida, no lo olvides —dijo la muchacha, toqueteando a Veras en su cabeza.

—Deja de lucirte, también buscas tus copias faltantes y no será fácil.

—Me lo dice un chiquillo que no lleva mucho tiempo en este mundo, ¿cómo no voy a saberlo? ¡Llevo más de cinco años en esto!

Veras calló cuando la escuchó, sintiéndose inferior. Creía que tenía un gran problema buscando dos partes en tan poco tiempo, sin fijarse en la situación de otros. Tal vez estaba tan ensimismado que no era empático, no era el único humano en el Digimundo con tal predicamento. Desanimado al instante, giró y le dio la espalda a Tara.

—Lo siento... es peor estar en tu lugar que en el mío. Y pensar que mis compañeros en el trabajo me hacían la vida de cuadritos por ser el menor, no sé cómo lograste sobrevivir tanto tiempo siendo un ente incompleto —el joven miró el suelo, luego contempló la marca de su mano derecha y se alejó. Tara también bajó su temperamento con lo que escuchó.

—Ah... ¿en serio trabajas? No pareces tan adulto para laborar, no lo sabía...

—Sí, he tenido que resignarme a conseguir mi sustento sin cumplir los 18. Y heme aquí, quejándome sin ver más allá... me siento mal por echarte en cara tu problema, tenías razón de golpearme —musitó.

Lord K escuchaba la conversación, se preguntaba cómo eran capaces de tener tales altibajos en la misma situación, cómo lograban superar lentamente sus roces... parecían complementarse. Incluso vio que se perdonaban y se dieron la mano para subsanar lo ocurrido. Eso de que "después de la tormenta, viene la calma" encajaba perfectamente en Veras y Tara. Ni siquiera Amphiremon o Jewelmon entendían.

Más tarde, Veras espiritual se presentó ante Arkadius V en su guarida, su versión infantil le recibió con una cara de poca satisfacción pues vio que la destrucción de la cúspide no fue suficiente para acabar con la vida de su mayor obstáculo.

—Admiro tu idea de liberar a los espíritus de los primeros digimon que acompañaron a sus elegidos... pero me rehúso a pensar que no te quedaste a ver cómo moría el cuerpo. ¡¿Cómo fuiste capaz de descuidarte?! —Señaló Arkadius, la copia espiritual no se inmutó pero tenía la mirada gacha.

—Me responsabilizo de todo, señor. Admito mi error y estoy dispuesto a enmendarlo, acabaré con ese miserable —asintió la versión espiritual.

— ¡Pero no lo dejes en palabras, quiero hechos! ¡Mi parte espiritual te puso tal tarea porque sabe que eres el indicado! No toleraré más errores.

—De acuerdo, no lo defraudaré, señor —el esbirro se fue de su lado en lo que Arkadius espiritual apareció también, miró de reojo a la copia y luego volvió sus ojos a su lado corporal.

—No seas tan duro con él, la esencia es libre... —habló el mayor, posando una mano sobre su hombro.

—Su encierro fue terrible, la cárcel que lo retuvo tiene que pagar de todas maneras. Y si el reo no acepta que vivió engañado todo este tiempo, posiblemente nos traicione. ¡Tiene que vencer sus copias si quiere seguir de nuestro lado! —A pesar de ser un niño, el lado físico de Arkadius tenía un temperamento desagradable.

—Paciencia, lo logrará. Y hablando de copias... ¿dónde estará la copia mental del chico? Es la que más me preocupa, posee el carácter clarividente que debemos acabar, no quiero que sabotee mis planes de conquista —el adulto se cruzó de brazos y maromeó su bastón en un acto de intranquilidad.

Ni siquiera el peor de los villanos sabía del paradero de esa copia desaparecida, estuvo tan concentrado tras destruir el cuerpo de Veras que no contempló tal posibilidad, cosa que lo inquietaba a diario. Tampoco notó la ausencia de Bakemon, Veras espiritual lo abandonó cuando los espíritus errantes atacaron en la cabaña de Lord K. El digimon fantasmal surcaba el Digimundo, camino a la guarida, refunfuñando por lo que su "aliado" había hecho. Dejarlo solo fue una prueba total de su desprecio.

—Ese maldito de Veras me utilizó como distracción... estoy seguro, jamás quiso que trabajáramos juntos. Espero que haya fallado, así me ocuparía de esos bobos y completaría la orden del jefe... ¡Y no sería conductor de buses! ¡Mi amo me trataría mejor! —Vociferó en un paraje solitario.

Bakemon atravesaba un valle rocoso, los ecos del viento eran su única compañía, los muros empedrados que lo delimitaban eran bastante empinados como para escalarlos y cortar camino desde la cima, por lo que el servidor de Arkadius se resignó a flotar en las faldas de las formaciones. Su rencilla con Ecliptamon y Lord K lo dejó a media fuerza, llevaba tiempo "caminando" y no avistaba la guarida.

Un ruido de rocas desprendidas alertó al errante, quien frenó y miró a su alrededor.

— ¿Quién anda ahí? —Nadie respondía, la brisa resoplaba en los flequillos de Bakemon y le hizo exponer sus garras—. ¡No dudaré en atacar!

La silueta de una persona estaba detrás de Bakemon, no estaba definida y no se sabía si era amigo o enemigo. Sin embargo, se parecía a Veras... incluso el digimon creyó que era la copia espiritual. Se giró de improviso y subió sus garras para atemorizarlo pero éste no movió ni un músculo.

— ¡Agggh! ¡Me tienes de malas, cobarde! ¿Por qué me dejaste? ¡Creí que estábamos como equipo!

Jajajajajaja... qué melodramático... —contestó el desconocido. Bakemon se ofendió.

— ¡No me busques, Veras! ¡No aguantaré que también te burles de mí!

Tranquilo, no quiero que te enojes... pero tengo que aclararte que no soy quien crees, es cierto que mi nombre es Veras pero... ¿sabes cuál de los tres soy?

—No estés jugando conmigo, ¡por supuesto que eres la copia espiritual que le quité al cuerpo!

Ese fue tu último error... y mi visión de tu final se ha cumplido —las palabras del incógnito perturbaron al fantasma, que se cubrió los ojos cuando lo cegó un halo verde incandescente de la silueta.

El alarido horrorizado de Bakemon fue lo único que se escuchó en el valle, no se supo más de su existencia y menos de la del extraño, quien desapareció también sin dejar más rastro que unos cortes en las rocas.

Mientras, Tara y Veras volvieron con sus compañeros y con Lord K, terminaron de pasar el mal rato y se conocieron un poco más. Ella era una estudiosa y dedicada escritora de su clase, estuvo cerca de completar un semestre universitario cuando Arkadius V la asaltó en el invernadero del plantel, donde buscaba inspiración para iniciar su tesis. Su entrada al Digimundo fue tan atroz como la de Veras, estar al borde de la muerte por la locura que le causó el aún desconocido plano mental del enemigo causó que la internaran en un sanatorio sin explicación alguna, allí vio al villano, acompañado también de Bakemon y Ogremon, pero existió un tercer servidor en ese entonces.

—Yo... acabé con Keramon, ese bastardo agudizó la tortura mental de Arkadius y me hizo ver la muerte de mis seres queridos una por una. No tuve cómo explicarlo, los médicos que me aprisionaron en ese cuarto fueron tan crueles conmigo y allí empeoró mi supuesta crisis. Ni siquiera mis padres lograron salvarme, ellos... ellos confiaban en mi palabra... —sollozó Tara, Jewelmon la apaciguaba.

—Grrr... Arkadius es un malnacido, envidia nuestras capacidades porque cree que sólo con eso lo venceremos... ¡No sabe que hay inocentes que ni las conocen! —Veras pisoteó el suelo con rencor—. ¿Qué vio en ti que lo creyera una amenaza?

—Mi capacidad de sentir presencias. Incluso algunas compañeras me creían una bruja pero jamás llegaron a avergonzarme ni revelaron mis dotes. Cuando estaba en el invernadero, vi a Keramon y éste me apretó con sus largos brazos... no recuerdo nada hasta que vi a Arkadius en el sanatorio, me presumieron de loca y no pude defenderme.

El testimonio de Tara hizo que Veras sintiera más desprecio a Arkadius V y sus formas de destrozar a la gente. Seguramente su copia mental conocía el paradero de las otras copias de la chica pero ella jamás pudo encontrarlo.

—Veras, sólo soy una parte como tú —dijo con temor—. Arkadius es muy poderoso y sabe moverse en el Digimundo, sólo dependo de mi habilidad como copia mental tras escapar de él... sé que no quedará nada de mí, si me encuentra, y temo que mis restos hayan sido...

—Alto, no digas más. De algún modo saldremos de esta y recuperaremos nuestras copias, Arkadius no se saldrá con la suya —aseguró Veras, mirando a Tara directo a los ojos. Ella sonrió un poco, secándose las lágrimas que alcanzaron a bajar.

—Espero que... puedas digievolucionar de nuevo. Creo que lo puedes hacer.

Veras miró a Amphiremon y asintió con la cabeza, se había olvidado del mal momento por no lograr la conexión y trató de pensar en la causa, sospechando fuertemente de su copia espiritual. En esas, Lord K también les ofreció su apoyo para encontrar las copias restantes mientras cargaba a Ecliptamon, estaba dispuesto a dar de su parte.

Ecliptamon entreabrió sus ojos, recuperó su energía casi por completo y miró a Tara, le sonrió como saludo. No estaba al tanto de nada pero se preocupó cuando vio la destrucción a su alrededor.

—Nuestra casa... todo está destruido... —murmuró.

—Afortunadamente estamos vivos, gracias a Tara que vino a salvar a Veras —le contó Lord K.

—No se desharán de mí tan fácil. Arkadius tendrá que estar más atento si quiere vernos fuera del Digimundo, por eso me quedaré con ustedes y también ayudaré a buscar las copias de Veras... volveremos a vivir, de eso estoy segura.

—Cuenten con nosotros —respondieron Amphiremon y Jewelmon al tiempo, fortaleciendo los ánimos.

—Y con nosotros también —Ecliptamon se unió a la voz, respaldando el ofrecimiento de Lord K. Era claro que en situaciones de fuerza mayor se veía quiénes estaban del lado de los chicos y quiénes no.

Pese al encuentro con la copia espiritual de Veras, las intenciones de luchar eran muchas y la llegada de Tara y Jewelmon confirmaban que Veras ya no estaba solo. Era el momento para encarar a Arkadius y reclamar lo que les pertenece.

De súbito, Tara presintió que alguien les observaba, miró a todos lados pero no vio nada extraño, aun así su sensación no desaparecía. No era para menos, el asesino de Bakemon rondaba por ahí sin ser descubierto, ni los digimon o el mismo Lord K lo presintieron... sabiendo esto, ¿de quién se trataba?

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