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ATENCIÓN: La ley de los Tercios <-- Capítulo I / Wattpad

Capítulo III --> cuatro son mejor que dos / Wattpad

Una muestra snippet es un rastro de algún material que puede ser analizado, "snippet" se relaciona con fragmento y de ahí debe su nombre.

Rastreo de copias

Por el pensamiento de Veras pasó un sinfín de información, como si se sincronizara con la incursión de su nuevo digimon. El brazalete del guante parpadeaba constantemente, estaba en modo de verificación. En la digievolución, los dos estaban unidos pero no había cambios externos... al menos Ogremon jamás lo notó.

El dispositivo electrónico en la mano del joven reveló un mensaje adicional, indicaba que la muestra snippet era válida, no hubo tiempo para saber por qué pero el tiempo daría la respuesta. Amphiremon desapareció, sólo lo escuchaba Veras en su mente mientras se veía envuelto de corrientes de energía blanca y su guante brillaba intensamente.

— ¿Qué ocurre? ¿Amphiremon? ¡Ey, no podré ganarle a este tipo si no estás a mi lado! —El chico no sabía qué hacer, sólo vio a Ogremon alistándose para un nuevo ataque.

—Estás solo, muchachito, por fin acabaré con tu copia corporal y me iré con mi jefecito. ¡Puño del mal! —El enemigo golpeó el aire y una carga más pesada de energía maligna se desató contra Veras, el chico no sabía qué hacer hasta que escuchó a su digimon.

—"Por eso te pregunté si confiabas en tu cuerpo, era necesario para nuestra digievolución... ¡Tenemos que estar sincronizados a como dé lugar!"

—"¿Digievolucionar? No entiendo nada..." —respondió el humano con aire perplejo, su conciencia todavía prestaba atención al mundo exterior.

El puño del mal rozó a Veras en su rostro, dejándole un rasguño del que salió una fibra de digicode, fue la alerta más cercana a un golpe letal, lo que pasmó al muchacho. Amphiremon —apropiándose de la situación— controló los primeros movimientos de su huésped, tal como si fuera un maestro de marionetas. Esto enfureció al ogro verde y le hizo arrojar su maza de hueso con todo el peso de su brazo. Sin embargo, los alcances de la digievolución LINK fueron impresionantes, puesto que el mismo Veras levantó un brazo y apareció el sombrerón mosquetero del anfibio. Cuando lo tomó, estuvo más que asombrado.

—"Veras, mi ser te complementa mientras estemos en la digievolución, así que concéntrate mucho en evadir los movimientos de Ogremon y yo haré el resto, es importante que lo entiendas pronto" —le sugirió Amphiremon, mientras que maniobraba con libertad el cuerpo de su protegido.

—"Así que esta es la digievolución... ¡me hubieras avisado desde el principio! Y parece que puedo usar tus habilidades con mi copia corporal... ¡creo que lo entiendo mejor!"

Ogremon estaba llevado por el desespero y por la ira, se enfrentó cuerpo a cuerpo con Veras y logró taclearlo en una oportunidad. El brazalete electrónico tenía un indicador y anunciaba el tiempo de la verificación de compatibilidad, tal vez se debía a la intensidad con la que Amphiremon se mantenía en el cuerpo humano y le ayudaba a manejar la situación. A pesar de la hazaña, el afectado resultó siendo Veras. Tan fuerte fue el golpe que lo dejó atontado y tirado en el suelo húmedo del sendero en el campamento. Ni siquiera escudarse con el sombrero le salvó de recibir un golpazo en el vientre. El aliento se le escapó como el agua entre las manos, la vista se borroneó y sus fuerzas menguaron de súbito, algo andaba muy mal en su desempeño.

— ¡Aaaaahjajajajajaja! ¡Pensé que no te rendirías! Al fin y al cabo... sigues siendo un mugroso niño humano —Ogremon no escatimó fuerzas y se acercó a Veras con firmeza, dándole un sacudón con su garrote, haciéndole voltear.

El chico quedó bocabajo, tragando algo de tierra húmeda y hojitas secas sin fijarse. El enemigo le dio un pisotón que le caló hasta los huesos por su intensidad, estuvo a punto de quebrarle la espalda.

—"¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!" —fue lo único que exclamó la conciencia de Veras.

—"¡Contrólate, aún no acaba! Júrame que de verdad confías en tu copia corporal, ¡júramelo!" —Amphiremon reviró, tenía cierta preocupación por lo sucedido.

El castigo apenas comenzó, la promesa de Ogremon iba a consumarse: una paliza de los compañeros de trabajo no se comparaba al tratamiento cavernícola que el digimon de cabellera blanca tenía preparado. Mantuvo un pie en la espalda de su víctima, presumiendo que no escaparía de su atroz destino. Veras intentó estirar su brazo derecho para siquiera cosquillear al digimon, todo fue inútil.

—El jefe estará más que complacido con mi tarea... ¡y con tu parte espiritual bajo su cuidado, tu mente estará perdida para siempre! ¡Hasta nunca, bribón! —Carcajeó Ogremon, empuñando su maza con las dos manos.

Un impulso de Amphiremon hizo que Veras mirara de reojo hacia su costado izquierdo, sus ojos se iluminaron de inmediato al contemplar la daga que el infante Arkadius clavó en el suelo, así que la tomó rápidamente con la izquierda, estaba muy cerca de ella que ni él ni su verdugo se fijaron antes. Ogremon frenó, no tuvo tiempo de reaccionar ante la puñalada que Veras le asestó en el pie, haciéndole saltar cojo y retroceder unos pasos.

Lentamente, el humano se despegó del terreno y se irguió insensible ante los lloriqueos del ogro fanfarrón, quien no se mantenía equilibrado y caía torpemente. Con la daga en mano, Veras lo observó y lanzó un grito estremecedor.

— ¡Nadie me borrará de la faz del Digimundo! ¡Nadie será capaz de detenerme, lo juro! —Su coraje estaba elevado, nublándole la razón mientras la digievolución seguía latente. La conciencia de Amphiremon lucía sumida.

—"Veras, no tienes que exaltarte... eso sería peligroso para nosotros, mantente en calma y defiéndete, te ayudaré con mis poderes" —entonces, la programación del digimon redirigió sus habilidades al brazalete y cubrió en llamas la mano izquierda de su aliado, lo que aterró a Ogremon.

—Agh... ¿Q-q-qué piensas hacer?

—Nada, cerebro de piedra... ¡toma! —Con determinación, Veras arrojó muy fuerte la daga y ésta se clavó a los pies de Ogremon, quien rio vagamente.

—"¡No debiste deshacerte del arma, Veras!" —Amphiremon estaba nervioso.

— ¡Qué idiota! ¡Pudiste apuntar mejor! —Ogremon estaba tan distraído que no miró más allá de sus colmillos torcidos.

—Mira quién es el idiota... —el plan de Veras surtió efecto, con las llamas en su mano izquierda y agarrando el sombrerón, replicó el ataque especial de Amphiremon, tomando un poco de vuelo—. ¡Trágate esto! ¡Torbellino de fuego! —el sombrero se envolvió en una llamarada explosiva que arrasó con todo a su paso, dando de lleno en el rostro de Ogremon y derribándolo. Ni siquiera tuvo tiempo de asustarse, la candente ofensiva lo noqueó en el acto.

El digimon enemigo quedó reducido en el suelo, de rodillas y con la mirada vacía, de frente a Veras. No tenía ninguna reacción, parecía muerto. Veras jadeó tras el impacto, tomando el sombrero que volvió como bumerán a sus manos. Se dejó tumbar en el sendero, viendo el brazalete del guante, reveló unos datos interesantes sobre la batalla:


Verificación de compatibilidad superada, la copia corporal y el acompañante digimon se complementan 100 %. Muestra snippet asimilada, relación cuerpo-digimon efectiva. Linkvolution terminada.


—Por Dios... ¿en qué me convertí? —murmuró el chico, su halo de luz blanca desapareció cuando el guante liberó la información de su digimon y éste se sentó de golpe, Veras lo atajó de inmediato—. ¡Ey, aguanta!

Amphiremon estaba en las últimas, agotado casi por completo tras ceder su poder a la copia corporal, se desplomó en los brazos desprotegidos de su compañero, siendo bastante grande para él.

—Eres... idiota... te enfermarás si... me sigues sosteniendo... no cargaré con un... muerto... —el digimon apenas podía regañar a Veras, aunque al chico le importó muy poco.

—Dijiste que confiara en mi cuerpo... y no te defraudaré en eso, así que me da igual. Gracias por ayudarme, aunque me hayas dejado atrás hace unas horas —dijo, apretando una mano de la rana.

Más allá de su ubicación, en un campo terrenal dominado por un cóctel de almas errantes y digicode corrupto, convertido en aire negro, Arkadius V adulto observaba con atención el horizonte, estaba enfocado en lo que le contó su "yo" infante.

—Envié a mi mejor obrero a que hiciera una labor fácil, me confié demasiado —musitó el adulto con desazón.

—Coincido, cometí un error pensando que ese digimon lograría destruir esa copia —completó el niño Arkadius, en la lejanía pero casi tan cerca de su parte adulta.

—Tranquilo, desde que no pueda dar con su mente, Veras estará expuesto a mis trampas en el Digimundo.

— ¿Seguro? Recuerda que Amphiremon es una piedra en el zapato...

—Aunque ese sapo de sombrero lo acompañe, no tendrán oportunidad de completar al chico. Si le quité su espíritu fue precisamente para que fuera más fácil de acabarle en este mundo, ya no tiene posibilidad de revivir si no está completo. Además... su espíritu me sirve perfectamente como un cazador —respondió, mirando de reojo a una sombra rojiza en el fondo del vacío, la misma figura de Veras pero reducida a un espectro sin detalles y que mostraba su mirada malévola, con un símbolo en forma de diamante en su pecho, destellando de rojo más claro.

Así es, mi señor... y no lo decepcionaré —respondió la siniestra copia espiritual.

En medio de la conversación, Bakemon intervino para aclarar un dato muy valioso.

—Oh, jefe... ¿qué ese digimon no es una rana?

— ¡LIMÍTATE A VIGILAR LA LLEGADA DE OTROS HUMANOS, ZOQUETE! —Gritó Arkadius adulto, en las afueras del campo se sintió la pena por el comentario fuera de lugar.

De vuelta al sendero, camino a la montaña de activación, Amphiremon estaba más repuesto y decidió cargar a Veras en su espalda. Cuidando que no estuviera en contacto con su piel, usó el sombrerón y lo llevó a cuestas el resto del trayecto. No habrían perdido el tiempo de la noche anterior si no se hubieran puesto a jugar a las carreras, aunque eso no fue remordimiento para retomar la labor. Veras meditaba con los ojos cerrados, pensaba en lo que el guante le dijo de Amphiremon, ¿la compatibilidad era total? ¿Por eso no tuvo problema al darle la mano a su digimon? Jamás mostró síntomas de envenenamiento y, según lo que había escuchado de su mismo acompañante, era seguro que se enfermaba en un instante... además, no supo con certeza de lo que pasó con Ogremon, sólo vio caer su cuerpo inconsciente y ya.

Después de un largo tiempo de recorrido, ambos vieron la cima de un alto, era la famosa montaña de la que tanto le habló Amphiremon. En la falda, Veras quiso escalar por su cuenta, estaba agotado de los saltos a los que se sometió. El brazalete electrónico no mostraba nada, sólo la banda azul del principio, tal vez ya había hecho su verificación después de la batalla.

— ¿Qué es lo que tanto miras en el guante, eh? —Dijo Amphiremon, saltando de lado mientras subían.

—Ahm... el botón que toqué al principio. Estaba en el falso campamento y curioseé esta cosa, había una luz escondida en el brazalete y cuando lo toqué, me dio unos datos.

— ¿En serio? Jo... no tenía idea que los D-Gloves hicieran eso sin activarse —contestó el digimon, estaba interesado en saber más.

— ¿D-qué-cosa? —Veras se distrajo con el guante y no entendió el nombre.

—Ahh... mejor que te lo explique el activador, seguro le entenderás. ¿Pero de qué te enteraste? ¡Vamos, dime!

—Oh, calma... calma, me habló de una muestra de tu veneno y que no me haría daño... y que eres de virus, cosas así —resaltó el humano. Durante el ascenso, aclararon ciertos términos y así Veras entendió mejor.

Al conquistar la cúspide se veía una ruta muy pulida de rocas claras, unos cuantos faros limitaban el camino, dándole un toque acogedor. De cada costado se avistaban terrenos verdes y lima, con árboles inmensos y tupidos en hojas, también correteaban algunos digimon bebés y novatos. Después del inicio de su recorrido, ese fue el lugar más bello que Veras visitó. Al final del camino se avistaba una cabaña modesta, con cercas bajas en las esquinas que simulaban un corral abierto. En la fachada quedaba un huerto pequeño, en el que había arbustos con frutos maduros, Veras se dejó llevar por la tentación de agarrar una digicherry y fue sorprendido con una ráfaga de astillas de madera, Amphiremon reaccionó de inmediato y estiró su sombrero para escudarlo... al principio fue buena idea pero derribó al humano de inmediato.

—Ups...

—Buen intento, Amphiremon... me agarraste con la guardia baja... —dijo Veras, clavado de espaldas en el piso y con los ojos bailando. Al final de cuentas, se puso de pie y reviró—. ¡Muy bien, ¿quién fue el gracioso?!

No toques a mis hijos, te pesará si te los comes —contestó una voz grave y muy seria, tenía claras intenciones territoriales.

—Tus... ¿hijos? Pero... ¡son cerecitas!

—Técnicamente, Veras, éstas son digicherries y tienen dueño —advirtió Amphiremon, mirando atentamente a todos lados, estaba preparado para cualquier sorpresa. La procedencia de la voz tomó forma y apareció un tronco hueco que le hacía par en tamaño a Amphiremon, sólo que más robusto.

Veras tomó una de las astillas con la mano izquierda, el guante reaccionó y le informó del nuevo digimon.


Sujeto en análisis: Woodmon, digimon planta de nivel adulto y con fuerte carácter. Odia a los digimon de fuego, ya que su cuerpo es inflamable y por eso los considera sus enemigos. Se desconoce su atributo.

Muestra snippet: astilla de madera, compatible con portador, 20 % de daño al acompañante si es impactado.


— ¡Genial, este D-lo-que-sea reconoce lo que toca! ¡Parece NFC! —Veras se entusiasmó por el hallazgo, olvidando el problema de las digicherries.

— ¡Concéntrate, Woodmon aún nos reclama por tu culpa! —Amphiremon regañó al chico, quien volvió sus ojos al tronco viviente.

—Ah... cierto, ¿y cómo es eso de que "deje a tus hijos"? Quería probar estas frutas, nada más —preguntó, acercándose a Woodmon. El defensor no bajó la guardia y empuñó uno de sus brazos, aún amenazante.

Woodmon, espera —otra voz pero más amigable se escuchó lejos—. No te preocupes, hablaré con ellos. Son invitados, déjales pasar.

El tronco bajó la guardia, les resopló a Veras y Amphiremon dejándoles el camino libre. Entonces ingresaron extrañados y dejaron a Woodmon consintiendo los arbustos como si fueran su familia.

El interior de la cabaña era opaco, las lámparas de aceite iluminaban tenuemente el techo de madera, aislado para no quemarse. Se apreciaba una mesita de centro a un costado y dos tronquitos que parecían bancos, al otro lado había un espacio más amplio con más luz ambiental y estaba un señor de estatura mediana, con una capa corta dividida en dos, de color blanco y azul, una camisa morada y pantalón de fino corte, botas largas y de puntera metálica. Presumía de un corte simple de cabello y un par de anteojos, tenía en sus manos un librito de portada vieja y hojas amarillentas y simplemente le daba una pasada. Cuando reparó en la entrada de Amphiremon, le hizo señas para que no tuviera pena en seguir, así como vio a Veras y se alegró.

— ¡Qué bueno verte, Amphiremon! Sabía que eras el indicado para esta misión, y ya tienes compañía, ¿eh?

—Eso parece, Lord K, aunque el niñito estaba un poco reacio para venir. Imagínese que me retó a una carrera y me dejó a mitad del camino —burlándose, Amphiremon señaló despectivo a Veras, quien estaba volando de la ira por la treta, sabiendo que era mentira.

—Y supongo que ganaste de todas formas, ¿no?

— ¡Así es, señor! Aunque... bueno, le di ventaja al chico para que no se sintiera mal.

— ¡ESCÚCHAME, SAPO DE PACOTILLA, YO...! —Veras estaba sumamente molesto, cerca de darle una paliza al digimon. Sin embargo, recibió una mojada para bajarle la tensión. Un digimon púrpura estaba en un balconcito, atento a lo sucedido.

Amphiremon, se nota que atinas a lo peorcito, ¿por qué trajiste a alguien tan temperamental? —Dijo en voz preocupada, saltando y cayendo en los hombros de Lord K.

Después de unos minutos, el chico ya estaba de mejor actitud y se sentó como si estuviera en su casa, posó sus manos en sus rodillas y miró con detenimiento a los habitantes de la cabaña.

—Volvamos a la seriedad... Veras, él es Lord K, el creador de los D-Gloves. Y el peque de púrpura es Ecliptamon, uno de sus aliados —habló Amphiremon, presentándolos.

—Es un gusto verte, Veras. Lamento que sólo seas una parte de ti, ese cobarde de Arkadius V tiene serios problemas mentales —le dijo Lord K, acomodándose los anteojos y cruzando sus brazos.

—Dígamelo a mí, me lo encontré dos veces: de niño y de adulto.

— ¿Dices que de niño? Vaya problema, quiere acabarte como sea... ¿Por dónde empezar? —Lord K tomó a Ecliptamon en sus brazos y se sentó junto a Veras, Amphiremon se acomodó sobre su sombrero en el suelo, seguro que escucharían unas cuantas revelaciones.

—Me huele a historia, y será laaaaaaaaaaaaaaarga... presta atención o haré de ti una barbacoa —le dijo la rana a Veras, frunciendo el ceño.

—Sabemos que Arkadius V tiene planeado acabar con quien se entrometa en sus planes. Desde que me enteré que falleció en una maratón de videojuegos en la Tierra y que luego se agravaron las cosas aquí, no hice más que investigar. Su habilidad de sintetizar el cuerpo humano me preocupó, fue raro que sólo viera su copia mental y espiritual pero...

— ¿Pero qué? —Preguntó Veras.

—Dime, ¿cómo era cada uno de los que te atacó? —Lord K quería despejar una duda.

Fue así como el chico describió a Arkadius V de adulto, cuando lo atrapó en el bus, y al joven en cuanto lo retuvo en el campamento. Lord K dedujo que las copias de Arkadius avanzaron bastante, el mayor era la copia espiritual y el joven, la corporal. ¿Dónde se hallaba su parte mental?

—Buena pregunta, no lo hemos descubierto. Eso sí, vi muy cerca mi final cuando Ogremon quiso matarme, si no hubiera sido por Amphiremon...

—En eso coincido, Arkadius ha hecho buen trabajo en reclutar sus tropas.

—No olvides que atrapó mi espíritu y de seguro lo condenó a servirle... sé que cumplió su palabra —completó Veras, llevándose una mano al pecho y recordando lo que Arkadius le prometió: ser su nuevo cazador en mi nuevo hogar.

—Y de seguro que hará lo mismo con cualquier persona que tenga una habilidad como tú, quién sabe si haya alguna nueva víctima rondando por ahí... —Ecliptamon añadió.

Los cuatro platicaron hasta la tarde, Veras comprendió mejor la situación en la que estaba involucrado: más allá de recuperar sus restos, tenía que evitar que Arkadius V siguiera sintetizando a los humanos con capacidades extraordinarias, que no siguieran el mismo destino forzado. Así pues, saber dónde estaba la copia mental de Arkadius y la suya.

Mientras tanto, la copia espiritual de Veras estaba oculta unos metros más abajo en la montaña. Su primera tarea fue asignada: encargarse con Bakemon de destruir su copia corporal. Cegado por la maldad, el espíritu aceptó y aguardó a que su contraparte apareciera; debido a que hacían parte del mismo ser, ubicó al blanco fácilmente. Bakemon observaba su actitud obstinada y siniestra.

—Eh... ¿y lo vas a destruir así no más? —Dijo el fantasma, recibiendo un puñetazo en la cabeza para que se callara.

—Calla, vigila y espera —susurró Veras espiritual en tono enojado.

Ignorando el peligro potencial al que estaban expuestos, los presentes en la cabaña pasaron a comer. Degustaron un festín de frutas y pastelillos que los digimon de la montaña les ayudaron a preparar, tomaron un respiro al aire libre y conversaron sobre el D-Glove y su funcionamiento.

—Y bien, Veras, ¿qué se sintió al digievolucionar con Amphiremon? —preguntó Ecliptamon, curioso.

—Fue raro... a pesar de ser una parte de mí, Amphiremon ocupó el vacío de mi mente y mi espíritu en un instante... me sentí completo y lleno de valor para atacar. ¿Cómo fue posible? —Dijo el joven. Lord K respondió de inmediato.

—Agradécele a tu guante, es el puente entre tú y Amphiremon. No creo que hubieras sobrevivido mucho sin él, me las arreglé para agregar un escudo snippet en el código base del Digimundo, así le daría el D-Glove a quienes cayesen presas de Arkadius.

—Con razón llegué con él puesto, ¡y  me olvidé de mis pertenencias! Así de distraído estuve todo este tiempo... Ratas —se quejó el chico, Ecliptamon le palmeó con la hélice de su cola.

—Eso no importa si vienes de la Tierra, tienes que darle más valor a lo que necesitas ahora.

—Afortunadamente supiste preactivar el D-Glove, así que no tardaré en dejarlo completamente funcional —Amphiremon añadió, confundiendo a Veras.

—Snippet... Preactivar... ¡hablen claro!

—Oh, cierto, el guante te da información de tu entorno si tocas las muestras, por eso les puse "muestras snippet". Y lo del escudo snippet es algo similar pero es mucho para explicar —aclaró Lord K.

—Por eso me habló de Amphiremon cuando tenía el veneno de su piel... ¡O de Woodmon cuando tomé la astilla! Todo es más entendible si hablan en español, ¿no? —Con aire orgulloso, Veras respondió en su estilo.

Lord K tomó el brazalete del D-Glove y marcó un código a través de la banda azul, la serie binaria se resaltó al final y mostró que estaba activo el dispositivo. La tarea inicial terminó.

—Listo, tu D-Glove funcionará a toda máquina. Por sí solo es una buena herramienta pero no estuvo de más que Amphiremon te aceptara como compañero, ¿no crees? —Remató con una risita, Ecliptamon le siguió.

—Pero... ¡yo no lo busqué! ¡Di con él! Ya estuvo bueno... —Amphiremon se molestó, incluso Veras se rio con los demás.

Un rugido de las entrañas de la cima captó la atención de Lord K, su expresión aterrada no se esperó al ver cómo Woodmon fue atravesado por una mano envuelta en luz, como si se tratara de una espada láser. Ecliptamon se aferró a Lord K, viendo con impotencia la trágica escena. El asesino del incauto salió de inmediato y encaró a su contraparte, acompañado de Bakemon, quien flotaba sobre él.

Saludos, amigo... ¿te acuerdas de mí? —Dijo el maleante.

—Veras, esto no lo creo... —Lord K apretó sus puños de ira.

—Ni yo, señor... creo que ya encontré a mi espíritu —musitó la copia corporal, con los ojos abiertos por completo. Ni siquiera Amphiremon asimilaba la repentina aparición.

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Digimon Trinity (C) G3-Drakoheart Arts, escrito por Yun González. Digimon (C) Bandai. Akiyoshi-Hongo. Toei Animation.

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